miércoles, 2 de marzo de 2011

Mente Retorcida

Dejenme contarles que conocí hace poco a un desadaptado social, se llamada Jownley, tenía ojos marrones tirando a gris en cuanto el sol le pegaba, una cabellera larga y colocha que le llegaba hasta los pies.

 Un cuerpo asquerosamente delgado, orejas largas y redondas, sus pies eran mas pequeños que sus manos por lo tanto era una persona de muy baja estatura.

 Le gustaba hacer el amor con frutas, en especial con papayas o melones. Realmente Jownley tenía problemas ya que no podía tener una relación normal, sus parejas eran las frutas y se imaginaba los dialogos y las discusiones tambien.

Un día decidio cambiar ya que su fin era tener una familia, y por mas que hiciera el amor con sus amantes, era imposible algun tipo de nacimiento. Se sentía frustrado y al final de cuentas siempre paraba machetiando o tirando a sus amantes por la ventana.

 Una tarde de luz morada conocio a una chica que estaba buscando dinero cerca de un basurero y ella se repetía a si mismo las palabras:  no se, no se, no se, no se.... Jownley pensó que no había mucha diferencia entre sus frutas y esta chica ya que no había mucha interacción mental de parte de ella.

 La chica se llamaba Xinra, apestaba a tela cagada por tres distintos animales, su olor era inigualable, tenía una nariz perfecta, boca pequeña recta, sus ojos no expresaban una mayor tristeza o dolor eran simplemente sin gracia alguna.

Rápidamente bajo las gradas de su viejo apartamento, cruzó la calle inmediatamente. Pensaba entre si con una emoción increíble que sería el hombre mas feliz del mundo ya que al fin podría hacer su sueño realidad, solo tenía que bañarla con cloro y unos tres desinfectantes muy buenos y listo.

El no podía creer que estuviera enfrente de Xinra, tuvo mas de dos minutos de silencio, hasta que decidio cogerle el brazo para verla de frente, de repente todas sus ilusiones se vinieron para abajo, comenzo a llorar como un niño, gritaba y se maldecía.

Xinra era un robot casi humano, tenía los ojos hundidos y posiblemente se habia estropeado y su antiguo dueño la debio abandonado.

Jownley se sintio sumamente solo y decepcionado estaba triste y una creíble nostalgia atraveso su mente y su alma. Comenzo a caminar de regreso, despacio, con las manos en las bolsas, sus oidos se volvieron sordos y dejo de parpadear.

Y justo en ese momento un camion lo atropello y lo único que se oyo decir fue:  No se, no se, no se....

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