El sonido de la música que baila sin cesar me hace pensar que mi sangre es viva, rebota y escucho la corriente pasar de arriba a bajo. Mi corazón late tan fuerte y lo siento acabar.
Mis pies se hablan el uno al otro y yo los escucho confesar.
Mis uñas encaran mi pasado, mi cabello crece porque ya no aguanta mas las decepciones sentimentales, mis ojos se llenan de sabiduría y fortaleza.
Mi trasero se vuelve sensible a las críticas, mi vagina me habla por la noche, mi estomago sale a pasear de vez en cuando, mis labios no paran de besar a los gatos, mis pestañas bailan con mis lágrimas, mis senos son pequeños y sensuales. Mi sonrisa domina de vez en cuando, mis oidos no saben escuchar y mi cerebro se retuerce cada vez mas...
No hay comentarios:
Publicar un comentario