Hoy me he dado cuenta que la mejor forma de escribir es la sinceridad plasmada en papel y espero conserves mis cartas por los siglos de los siglos hasta volverlos tus tesoros porque cada palabra pesa, pues la inspiración solo aparece a cierta hora de la noche, cuando la luna se acerca a mi ventana y me cuenta sus secretos.
Anoche me conto uno…
Me dijo que me amabas y yo le creí.
Me di cuenta que era cierto porque hoy no dejo de pensar en ti, quisiera que el viento se llevara un beso mío para rozarlo al menos por unos segundos sobre tus labios, que la brisa los mojase un poquito para sentirte cerca y que los ángeles de la noche me robasen un suspiro para que no lo olvides jamás.
¿Sabes?
No solo la luna me cuenta secretos, también las nubes, las estrellas y los enamorados casi siempre salen en mis cartas, el eterno amor donde el consultante puede descansar en los brazos de su amado sin preocupaciones.
La inminente llegada del amor, ese fue mi deseo una vez y el viento me lo cumplió.
Lo llevo a muchos lugares lejanos y tú estabas tan cerca.
Supongo que pedí mucho al norte y se tardó en dar toda la vuelta hasta llegar al sur contigo.
En fin, hoy me di cuenta que te amo más que nunca y que no puedo vivir sin ti porque anoche también, la luna me regalo una estrella que se encogería si no sentía que te amaba,
¿Y sabes qué pasó?
Creció y creció hasta volverse el sol que miro cada día y en definitiva no podría vivir sin ti.
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